*Autor: Jaime G. López "Desperdicios"
*Fotos en directo: Aitor "The Master" Bakaikoa
En su segunda visita bilbaína, las cosas han cambiado para los Trogloditas. Ahora tienen bajo el brazo un disco homónimo de composiciones propias que defender. (...)
Y acertadamente eso es lo que están haciendo en la actual gira. Presentar las canciones de ese disco intercaladas con los temas clásicos de la banda nodriza.
*Fotos en directo: Aitor "The Master" Bakaikoa
En su segunda visita bilbaína, las cosas han cambiado para los Trogloditas. Ahora tienen bajo el brazo un disco homónimo de composiciones propias que defender. (...)
Y acertadamente eso es lo que están haciendo en la actual gira. Presentar las canciones de ese disco intercaladas con los temas clásicos de la banda nodriza.
Nada que objetar sino más bien al contrario, fuera del ejercicio de nostalgia, ésto es lo que nos apetecía ver, especialmente después de haber leído varias reseñas entusiastas sobre el nuevo trabajo. Entendemos además que lo que mueve a esta banda en este sentido no es tanto comercializar con dicha nostalgia, sino reivindicar un repertorio que les es tan propio como a otros. Es obvio que se pasaron muchos años defendiéndolo en extenuantes giras y nadie va a decidir por ellos cuándo toca dejar de interpretar un repertorio, que, créditos aparte, ellos ayudaron a construir. No hay más que ver ciertas caras para saber cuándo un músico disfruta con lo que está tocando. Y eso es lo que transmiten las caras de Josep Simón y Jordi Vila sobre el escenario. Que junto a Diego García y Tony Retamosa a las guitarras y Andreu Lobo Muntaner a la voz, forman los actuales Trogloditas.
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En cuanto a los nuevos temas, su revisión fue generosa, desde la apertura con la atractiva Agua Negra a los hits que no serán, como Desconectado (de la pareja troglodita original), la garajera Enterraré Mi Corazón (con Vila a la voz), pasando por la tequilera y rocanrolera Lo he Vuelto a Hacer (un seguro éxito hace veinte años). Hicieron parada también en la preciosa balada Llora Norma Jean. Así como su homenaje al desaparecido y ex compañero troglodita Guille Martín en el sentido medio tiempo Ráscale, germen además de esta aventura musical.
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En cuanto a la banda, está claro que en el tiempo que llevan juntos han conseguido que la maquina esté engrasadísima. Las guitarras de Diego García, en labores más solistas, y Tony Retamosa sobresalen más en el material original, donde transitan terrenos más personales, que en el repertorio clásico, donde han optado, sin calcar el original, sí estar más pegados al mismo en arreglos y frases.
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Respecto a la base rítmica original, ¿qué decir a estas alturas?. Simón Ramírez es tan parco en líneas innecesarias como contundente en secuenciar el ritmo, este repertorio no se entiende sin su aportación. Prueba de ello es que fue el único troglodita que estuvo en todos y cada uno de los discos y directos desde los inicios hasta que se disolvió la sociedad con el antiguo compañero sobrevenido en patrón.
Respecto a Vila, poco más que decir que es el motivo de este articulo. Cierto que éramos plenamente conscientes de su energía, ritmo desbordante y actitud. Pero lo que vimos el sábado nos abrió todavía más los ojos o mejor dicho los oídos. Creo que nunca antes nos había pasado estar un concierto entero sin levantar la vista del batería y con los oídos tan centrados en este instrumento. Pero desde los inicios, con Las Sombras del Autocine, cuando vimos su pegada sobre Tom y caja como una locomotora, llevando la canción y a la banda, algo hizo click en nuestro cerebro. Puede que al fondo del escenario o enterrado en las mezclas bajo las capas de teclados, saxos, guitarras y demás, que fueron convirtiendo a los Trogloditas en una suerte de E Street Band, nos ocultara la verdadera importancia y aportación del delgado batería. Por suerte, el sábado, con una banda estándar y la cercanía de una sala, la cosa nos quedó clara.
Al terminar el bolo nos acercamos cohibidos a robarle una firma y una foto y, al comentar nuestro respeto y entusiasmo por lo presenciado, nos respondió, señalando su delgada figura ya ves, de aquí sale, nos atrevimos a intentar adivinar si 50 kilos y muy digno nos respondió no, no 55, macho, como diciendo que no soy un puto tirillas. Genio y figura.
Pues eso, 55 kilos de rock and roll.
Suena la corriente: "Ráscale" - Trogloditas
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