*Autor: Jaime G. López "Desperdicios"
La semana pasada, a través de dos personas distintas, recibía las quejas sobre las condiciones y sonoridad de una conocida sala capitalina. Lo cierto es que artistas de determinado tamaño en esa ciudad sólo vas a poder verlos en dichas condiciones. Lo cual me dio a pensar la suerte que tenemos en cuanto a nuestra oferta y salas a pesar de que muchos digan lo contrario. No, no se asusten, uno odia los localismos baratos. (...)
Todo esto viene a cuento de reconocer la singularidad de ese ciclo ya consolidado que es el IZAR & STAR. Una iniciativa que nos parece redonda desde ambos lados del escenario. Desde el músico local, porque aparte de ser una excusa para salir a tocar en una buena sala con condiciones acústicas optimas, bien es sabido que aquí nadie inventó la rueda y todos tienen sus músicos de referencia e intuimos que el proceso de selección, preparación y ejecución del cancionero ajeno debe ser extremadamente interesante. Desde el punto de vista del público, por un lado permite entender mejor las propuestas de nuestros músicos locales, por otro permite acercarse a cancioneros que en muchas ocasiones no tendremos oportunidad de escuchar en directo.
La semana pasada, a través de dos personas distintas, recibía las quejas sobre las condiciones y sonoridad de una conocida sala capitalina. Lo cierto es que artistas de determinado tamaño en esa ciudad sólo vas a poder verlos en dichas condiciones. Lo cual me dio a pensar la suerte que tenemos en cuanto a nuestra oferta y salas a pesar de que muchos digan lo contrario. No, no se asusten, uno odia los localismos baratos. (...)
Todo esto viene a cuento de reconocer la singularidad de ese ciclo ya consolidado que es el IZAR & STAR. Una iniciativa que nos parece redonda desde ambos lados del escenario. Desde el músico local, porque aparte de ser una excusa para salir a tocar en una buena sala con condiciones acústicas optimas, bien es sabido que aquí nadie inventó la rueda y todos tienen sus músicos de referencia e intuimos que el proceso de selección, preparación y ejecución del cancionero ajeno debe ser extremadamente interesante. Desde el punto de vista del público, por un lado permite entender mejor las propuestas de nuestros músicos locales, por otro permite acercarse a cancioneros que en muchas ocasiones no tendremos oportunidad de escuchar en directo.
Abrió la velada Alfredo Niharra (Tulsa, Fakeband) al frente de su personal proyecto Lee Perk con su relectura del cancionero de Elliot Smith centrándose sobre todo en dos de sus trabajos XO (1998) y Figure 8 (2000). Salió a escena de forma bastante valiente en formato acústico solo con su guitarra en un set de seis canciones tocadas sin acompañamiento, incluidas partes solistas que ejecutó con desnudez.
Desde Everybody Cares, Everybody Understands con ecos beatleanos, seguida de Somebody I Use to Know de Figure 8 arpegiada y preciosista con ecos de Sondre Lerche en su ejecución. Del mismo trabajo revisó también ese falso canto a la felicidad que es Happiness. Y en Stupidity Tries recordó el pánico escénico de Smith para confesar que él también estaba un poco agarrotado. Cerró el set acústico con LA. y sus sonidos de desesperanza en la ciudad angelina.
Con su compañero Juan empuñando la acústica, Alfredo se sentó al piano para interpretar Pretty (Ugly Before) con vasos comunicantes con su proyecto personal. Ya en formato de cuarteto con Natxo Beltrán a la batería y Alex al piano, Alfredo se colgó la Gretsch Tennesse Rose, acabaron con el homenaje ejecutando con sonido pop potente y brillante el último tema. Hubo quien echó de menos ese formato durante todo el set de Smith. A nosotros nos pareció más personal y atrevida la forma que lo planteó.
Con toda la banda al completo pasaron a repasar su segundo trabajo homónimo con reseñables paradas en When I Want to Sing a Song I Write One y sus aires honky tonk cruzados con pop luminoso en guitarras ala Harrison via Carl Perkins, Above Other Things con el piano sobrevolando la intro, New Aguilas que sonó mas rockera e intensa que en disco, Memphis con profuso sonido del mejor Elvis de los 70s, Stuck in Between rocknroll after hours con aires de Rainy Day Woman y la cálida Blue Fields. La sensación general escuchado este repertorio en directo es que gana en prestaciones, intensidad y sensaciones sobre lo plastificado, que la propuesta multiplica sus virtudes en directo respaldado por una banda de mucha calidad liderada por un excelso Alfredo. Era una apuesta segura como ya sugerimos antes de la velada y no defraudó.
En formato trío con contrabajo, guitarra acústica y solista eléctrica como los viejos combos de country, que se caracterizaban por la ausencia de elemento percusivo, ya que estas funciones por un lado las cumplía el contrabajo (con la técnica de golpeo slap bass) y por otra la rítmica aportada por la guitarra acústica. Además, los elementos percusivos eran propios de la música afroamericana como el blues y sus derivados y no del country, de influencia centroeuropea.
Así se presentaron Oscar Calleja (Dead Bronco, Runaway Lovers), Paco Sánchez (Dead Bronco) y Luiggi Stream (ex Boogie Punkers, ex Tupendos) a cada uno de los mencionados instrumentos. Y podemos asegurar que lo bordaron, arrancando el espíritu honky tonk del respetable. Poco hay que decir del de Florida a estas alturas. Posee la actitud, arrogancia, juventud y, más importante, el timbre y el arte para desarrollar y bordar esta música. Lo que su paisano Petty llama el acento sureño, que no es sólo una forma de hablar, sino de ser y sentir.
El bueno de Paco iba presentando los temas en spanglish, con gracejo y profusión de fuckins, las temáticas recurrentes de Williams y cómo para él Hank fue el primer punk rocker de la historia... amén.
Recreó también sus múltiples lamentos via country-blues como Moanin the Blues, Gone Lonesome Blues, Honky Tonk Blues con increíble solo de contrabajo y guitarra, Lovesick blues (que presentó como deudora de la versión minstrel del tema y de Wayne “the train” Hancock) o Freight Train Blues.
Y por supuesto no olvidó esos temas de corazones rotos, traiciones, mujeres vengativas de negro corazón por los que el cancionero de Williams ha alcanzado la inmortalidad. Brillando en las interpretaciones vocales con preciosos lamentos yodel (ya saben, ese canto tirolés tan característico del género) de Your Cheatin Heart, Ramblin Man, Keep in Your Mind, Crazy Heart o el icónico mil veces revisado Cold Cold Heart.
Y tras semejante e intenso repaso a algunas de las cumbres de Williams, apretaron ligeramente el acelerador y acabaron con doblete Dead Bronco con Oscar y Paco desmelenándose mientras Luis se subía a la locomotora improvisando sus solos y la sala, que habían ido calentando, ya entregada. Pocos pelos (para lo que allí se coció) pero muy bien puestos.
Suena la corriente: "L.A." - Elliott Smith
Suena la corriente: "L.A." - Elliott Smith
Suena la corriente: "Cold Cold Heart" - Hank Williams
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