
El eterno dilema de los discos dobles. Si serán capaces de mantener el atractivo, la atención del oyente, su supuesta capacidad de magia durante todo su minutaje. Bien, Down where the spirit meets the bone es doble, si hablamos de la edición cd. Si nos vamos al vinilo, nos encontramos con nada menos que un disco triple. Sí, son casi dos horas de la, hoy por hoy, gran dama del rock. A secas. Sin necesidad de añadirle a la palabra rock adjetivo alguno. (...)