No por repetido está de más decirlo. Un ciclo como Izar & Star tiene en su epicentro la capacidad de enfrentar a un músico con sus demonios, sean internos o externos. Esas músicas que han revoloteado a lo largo de su vida contraponiéndose a sus propias creaciones. Y son los músicos que se comprometen a enfrentarse a esos demonios poniendo un algo más allá de la mera repetición los que superan la frontera de la simple versión, y por supuesto, del tributo. (...)
Y más en una actualidad como la de estas épocas, donde la palabra tributo queda vacía de contenido con tanto grupo “tributo a…”, donde pierden toda capacidad de emoción sustituida por el intento de clonación, mera repetición sin alma, sin sustancia, sin fe. Y seguramente, buena parte de culpa recaiga en los propios asistentes que sólo van detrás de la copia que les permita el casi marcar una nueva muesca.
Y más en una actualidad como la de estas épocas, donde la palabra tributo queda vacía de contenido con tanto grupo “tributo a…”, donde pierden toda capacidad de emoción sustituida por el intento de clonación, mera repetición sin alma, sin sustancia, sin fe. Y seguramente, buena parte de culpa recaiga en los propios asistentes que sólo van detrás de la copia que les permita el casi marcar una nueva muesca.
No. Izar & Star es otra cosa muy distinta. Y el concierto que ofrecieron el pasado viernes dos formaciones getxotarras como Arana y Gringo es la prueba más palpable de ello, la que da sentido al ciclo y la que derrumba los muros del tributo. Por más que en algún medio se empeñaran en anunciarlo como tributo a… (Pink Floyd en este caso, aprovechando lo mediático del nombre). Pero es que es el alma,
la fe y la generosidad de cada grupo para llevarse a su terreno el demonio elegido las que marcan las diferencias.
Arana + Pablo Gringo |
Es posible que Arana, optando por enfrentarse a Mark Lanegan, parecieran querer amoldarse a su zona de confort. Aquella que viene marcada por un músico que seguramente sea el faro que guía a la banda (no olvidemos que el anterior grupo liderado por Alfonso Arana se llamaba Sweet Oblivion). Pero el riesgo recayó en mutar de tal manera a Lanegan que las diez canciones interpretadas quedaron convertidas en propias de Arana. Y al mismo tiempo haciendo que Lanegan no perdiera personalidad. Cortes de los discos Buzz Factory, Sweet Oblivion y Dust firmados por Screaming Trees, y de Field Songs, Bubblegum y Blues Funeral, firmados por Mark Lanegan en solitario, sufrieron la traducción al castellano, la ralentización o agitación según conveniencia, la adaptación al tempo directo y contenido propio de la banda, y convirtieron ese supuesto sufrieron en una nueva personalidad. Desnudando sin guitarras Cuando no es tu hora (When your number isn’t up) o elevando esos juegos de guitarras en Hospital Buenavista (Harborview Hospital), engatusando en todo caso a golpe de metrónomo una hipnótica Vestido de novia (Wedding Dress). Creando un ambiente lúcido y dolido. Real y sincero.
Gringo |
Dos bandas que no tributaron. Dos bandas que reencarnaron el riesgo original.
Suena la corriente: "Agujero negro" - Arana
Suena la corriente: "Powerless" - Gringo
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